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martes, 15 de diciembre de 2009

El misterio de los OVNIs

Ovnis, en distintos lugares de la Tierra, se vieron distintas figuras, luces, formas, pero cuando dan explicaciones, por lo general justifican el hecho como un ‘fenómeno atmosférico’.

Como en Hinchingbrooke, del Reino Unido, varios testigos describen lo que observaron en el mes de junio: ‘Parecían linternas chinas que rodaban por el cielo’.

En Escocia, en el mes de agosto o un estudiante de la localidad de Aberdeen, quien lo registró en un vídeo, y según los expertos que lo vieron lo consideraron como ‘espeluznante’, y que ‘resultó ser un objeto esférico muy luminoso que corre en silencio por el cielo’.

En Fraserburgh, donde varios vecinos se subían a los techos o terrazas de sus casas para ver durante dos minutos y medio ‘bolas de fuegos’ manifestando que “No he visto algo igual en mi vida”.

En Bournemouth donde cientos juran haber visto a extraterrestres, diciendo que ‘el pequeño volaba dentro´.

En Salta, ya estamos en América del Sur, Argentina, “El departamento de Anta quedó a oscuras en la madrugada de ayer, tras un corte de energía eléctrica producido a la misma hora en que decenas de testigos aseguran haber visto un ovni con forma de toscano, surcando los cielos de Joaquín V. González”.

En Buenos Aires, “Durante una vigilia diurna en Villa Ballester un grupo logró filmar y fotografiar una serie de esferas blancas que a alta velocidad se trasladaban de una nube a otra, contra el viento y a plena luz del día; ante las cámaras de los investigadores”.

Y así se podría seguir y seguir, pero la conclusión es que todo continúa siendo un ‘gran misterio’.

http://momento24.com/2009/12/14/el-misterio-de-los-ovnis/

lunes, 16 de marzo de 2009

Sobre los misteriosos "trajes espaciales" Dogu

Dicen que los dogu son unas pequeñas estatuas de arcilla con raras cabezas, ojos como de insecto y torsos marcados por intrincados diseños de puntos y rayas. Se hacían en el Japón entre 7000 y 520 a.C. Algunas personas piensan que representan a los dioses japoneses de la fertilidad. No obstante, según Vaughn Greene, autor del libro “Astronauts of Ancient Japan”, estos artefactos de hecho representan a visitantes de otro planeta, vestidos con sus trajes espaciales. La evidencia más sorprendente, indica Greene, es la semejanza entre las marcas de los dogu y los trajes espaciales de la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA), llamados "unidad de movilidad extravehículo (EMU)", que usan los astronautas del taxi espacial fuera de la nave. Greene señala, por ejemplo, que las unidades de pecho para el control del equipo de la EMU se encuentran aproximadamente en el mismo lugar que unos botones circulares en el pecho del dogu, los cuales probablemente servían para manejar los sistemas vitales del traje espacial dogu, afirma, al igual que en la EMU. Asimismo, las rayas que rodean los botones dogu implemente equivalen a marcadores para graduar la cantidad de agua u oxígeno administrada a la persona dentro del traje espacial.
Con base en un abultamiento sobre el diafragma del dogu, Greene desarrolla la teoría de que el traje espacial dogu venia en dos partes separadas, al igual que la EMU. Un científico de la NASA apunta que una civilización muy avanzada y parecida a la humana probablemente diseñaría trajes espaciales mucho más sofisticados que aquellos que según Greene se encuentran en el dogu. Greene sugiere que si nuestro traje espacial nos pudo llevar a la Luna, también nos llevaría a otro planeta. Vaughn Greene comenzó a interesarse por las posibles visitas de extraterrestres a nuestro mundo cuando se dio la noticia, el 24 de junio de 1947, del encuentro de un aviador norteamericano llamado Kenneth Arnold con lo que parecía ser una nave espacial (en ese episodio él mismo bautizó platillo volador o volante -flying saucer- a esa nave tan poco convencional). Greene tenía 17 años solamente. Tiempo después le tocó actuar en la guerra de Corea. Mientras estaba en Japón, comenzó a estudiar las leyendas Shinto y la mitología antigua de ese país. Para su sorpresa, los antiguos tomos estaban llenos de referencias a batallas de naves aéreas, castillos debajo del agua, armas exóticas, dragones voladores y hasta TV. Pero lo que más lo impresionó fueron unas estatuas prehistóricas llamadas Dogu.
Los Dogus son figuras de cerámica que fueron hechas por un pueblo llamado Jomon, que fueron los primeros en el planeta en hacer objetos de arcilla. Los primeros objetos, toscos, llegan a tener entre 12 y 14 mil años al ser datados por el carbono 14. Pero esta civilización tuvo una larga historia y hace unos 2.500 años comenzaron a crear objetos de cerámica con una terminación muy precisa, algunos con aspecto de haber sido terminados a máquina. Lo más impresionante entre estos trabajos son las estatuillas Dogu, que parecen representar hombres, u otros seres humanoides, vestidos con trajes espaciales. Los detalles de los trajes de estas figuras, se sorprende Greene, se ven idénticos o al menos muy parecidos a los lentes, remaches, cierres, guantes de goma, controles en el pecho, precintos de seguridad, luces de comunicación y demás artilugios que posee un traje espacial moderno. Es interesante ver que otras estatuillas de la misma época y cultura, como las que representan mujeres, no siguen el mismo estilo de adorno y de las facciones explicadas. Y siguiendo con esto del doblamiento del Universo, como dice el abuelo nadie tiene aún la última palabra, por lo cual sólo queda Creer o Reventar.

http://www.diariodemadryn.com/vernoti.php?ID=101346

lunes, 23 de febrero de 2009

UMMO, el planeta de los servicios secretos

Nunca tan poco ha sido tan pródigo. El reducto apenas tiene cuarenta metros cuadrados y tiene por nombre "La ballena alegre". Ni tan siquiera es ya un café –el histórico “Café Lyon”, cerrado en 1994–, sino un sótano. Tertulia literaria que rivalizó con el Gijón, su memoria, sin embargo, está ligada a uno de los mayores fraudes de la historia: la invención del planeta UMMO y la invasión de los ummitas. ¿Fue todo un invento de la Policía?

La "Ballena alegre" es hoy el almacén de una taberna irlandesa, Kitty O’Sheas (Alcalá, 59), regentado por Matthew Loughney, que lo tiene en desuso porque en él, jura y hasta exhibe una foto, ronda el fantasma de una mujer que llama a los camareros por su nombre. Y quien sabe si se comunica con los vecinos de la Casa de America.
Loughney, pese a todo, mantiene un conflicto legal con el Ayuntamiento de Madrid, la normativa antiincendios y el uso como bar de copas, para reabrir las mismas paredes que han visto bailar a Lorca, conspirar a Agustín de Foxá y José Antonio Primo de Rivera, discutir al Nobel Vicente Aleixandre con Dámaso Alonso y, sobre todo, ver nacer uno de los mayores fraudes de la historia: UMMO, el planeta extraterrestre adorado por los ufólogos españoles y cuyos habitantes, con la apariencia de humanos altos y rubios, estaban invadiendo la Tierra.
El propietario irlandés conoce, porque es público y notorio, que "La ballena alegre" fue durante dos décadas un nido de ufólogos incipientes, reclamados una y otra vez, desde 1954, por el oscuro Fernando Sesma, y a donde acudía el parapsicólogo José Luis Jordán Peña, creador del mito y de la estafa de UMMO, planeta del sistema solar Wolf-424.

Un timo universal
Pero Loughney desconoce que aquel invento ummita creció como un descomunal timo de dimensiones internacionales, que ideó ficticios aterrizajes de ovnis en Aluche y San José de Valderas, implicó a reconocidos periodistas y escritores, la CIA, la KGB, la lucha antifranquista y el servicio secreto español, el entonces CESED.
Además, de dar origen a sectas que han hecho caja con la fe y la desesperación, como Edelweiss o los Amigos de los Hermanos de Ummo.
Manuel Carballal, Luis R. González Manso y Rafael Ballester –sus artículos están copiados y muy presentes en la Red-, entre otros investigadores del fenómeno ovni, desenmascararon el fraude, que dada la impresionante difusión que alcanzó, también fuera de España, rebrota no obstante cada poco ya sea en Rumanía, Rusia o Japón, respaldado por alguna web.
Aún, de vez en cuando, hay quien ve ovnis, y encima con el símbolo ummita, algo así como )+( , en su fuselaje -ver foto arriba-.
"Resulta comprensible –explicó Carballal en "Más Allá"- que el Servicio Secreto sintiese interés por unas reuniones que, en tiempos de Franco, convocaban en un sótano a Policías, Militares, Médicos, Intelectuales, y hasta una secretaria de la Embajada de USA en Madrid... toda una golosina para cualquier servicio secreto".
Sin embargo, hay quien, en algún episodio tan ficticio como los propios ummitas, acusó al CESED en tomar parte en la farsa para detectar espías extranjeros.

¿La KGB como autor material?
En "Franco Top Secret: esoterismo, apariciones y sociedades ocultistas en la dictadura" (Temas de Hoy, 2005) José Lesta y Miguel Pedrero, explican con detalle el fenómeno "UMMO o cuando los extraterrestres llegaron a España".
"Incluso con respecto al asunto Ummo, algunos periodistas creen que Jordán Peña fue manipulado por el KGB –escriben Lesta y Pedrero-. Lo cierto es que los mensajes ummitas destilaban cierto aire filocomunista, llegando a poner como ejemplos para el género humano a personajes como Ernesto Che Guevara, Karl Marx o Helder Cámara. Por otro lado, los ummitas jamás mostraron simpatía por los Estados Unidos, culpando en algunas de sus cartas a la CIA de ser la responsable, por ejemplo, del surgimiento del SIDA".
Sin embargo, la dimensión real del timo fue corroborada por sus propios autores con la confesión, en 1993, de Jordán Peña a la Policía –publicada por Carvallal- y en la que admitía la invención y la autoría, con algunos cómplices, de las cartas y llamadas telefónicas que recibieron cientos de personas (la última en ese año 1993), incluso en Argentina y Francia.
En alguna de las misivas –que eran remitidas fantásticamente en la ficción extraterrestre por los propios ummitas- se había llegado a anunciar una inminente guerra nuclear en los primeros años 70 en Oriente Medio.

Un mito bien arraigado
"Años antes de que Jordán Peña confesara su mentira un buen número de investigadores no sólo ya le señalaban como creador del timo de Ummo, sino que estaban convencidos de que en algún momento determinado de toda esta historia, el CESID, es decir, interfirió en su desarrollo", según Lesta y Pedrero.
De hecho, en "Apocalipsis", el expediente ufológico de los servicios secretos se admiten contactos con el nucleo de "La ballena alegre".
En este sentido, para el conocido investigador Javier Sierra la intervención del CESID fue esporádica: "Creo que el CESID intentó averiguar si podía utilizar las cartas ummitas para enviar mensajes cifrados que, de ser interceptados, no serían tratados en serio por tratarse de cartas escritas por marcianos".
Sin embargo, más de un asistente a "La ballena alegre", sostiene lo contrario: en su germen el inmenso engaño del UMMO está en el haber de los propios servicios secretos españoles, que querían, simplemente, experimentar con la capacidad de "credibilidad" de la gente y hasta qué punto podría crearse un mito.
Lo consiguieron y el UMMO se le fue de las manos, volando por la galaxia.
Juan Carlos Rodríguez