lunes, 23 de febrero de 2009

Relacionan huellas en los sembrados con OVNIs

281009
Chicoana (Argentina)
Las huellas dejadas sobre los campos son de cerca de un metro de profundidad y de formas geométricas. Una serie de extrañas marcas geométricas -circulares y rectangulares- dejadas supuestamente por objetos voladores no identificados (OVNI) que se habrían posado sobre tres campos de trigo de Chicoana -en la Quebrada de Tilián, al sur de la localidad; en Pulares, al oeste y a un costado del camping Las Mesitas, en el acceso norte-, se han transformado en la gran incógnita de este pueblo del Valle de Lerma, situado a 35 kilómetros al sur de la capital.
Las huellas, que parecen haber sido dejadas por las "patas" de enormes estructuras, fueron advertidas al amanecer del jueves pasado, luego de una noche que a juicio de cientos de testigos fue "alucinante" porque justo sobre esos campos se vieron "extrañas luces que "bailaban" sobre ellos aunque "en un momento detuvieron sus movimientos, casi erráticos, y permanecieron a poca altura durante un lapso de tiempo considerable, luego de lo cual se elevaron y desaparecieron por el horizonte", relató entre perplejo y maravillado, el vecino Raúl Martínez, que vive en el barrio chicoanisto de San Cayetano, a dos kilómetros del camping Las Mesitas y de uno de los trigales que quedaron surcados por las peculiares grietas. "Las primeras luces las divisamos con mi hijo a eso de las tres de madrugada y estuvimos tratando de filmarlas pero, curiosamente, nuestros celulares dejaron de funcionar como si no tuviesen baterías. Era una sucesión loca de destellos de colores, luego se aquietaron y parecieron formar un todo en el marco de una estructura enorme. El fenómeno lo observé durante cinco minutos. Después, lo que estaba posado en el campo y desde donde emergían los destellos, subió y se alejó a una velocidad asombrosa. Acto seguido los celulares volvieron a la normalidad", contó Martínez.
Los estudiantes Por su parte, los alumnos de la escuela rural 588 "María Valdivieso", de Villa Fanny, en la Quebrada de Tilián, siete kilómetros al sur de Chicoana, también fueron testigos del fenómeno, ocurrido a una distancia considerable del acceso norte de la localidad, aunque de características virtualmente idénticas. "Quisimos llamar a la policía para decir lo que estaba pasando, pero los celulares no funcionaban", dijo uno de los chicos que también disfrutó del curioso de la presentación celeste. "La escena duró unos cinco minutos y nadie pudo captar imágenes porque las cámaras no funcionaban", dijo otro de los estudiantes, quienes, al día siguiente, descubrieron las mismas marcas geométricas en uno de los trigales.
En Pulares Pero no fue todo: seis kilómetros hacia el oeste de Chicoana, en la zona de Pulares, los vecinos también aseguran haber visto un extraño show lumínico, que se desarrolló durante el mismo lapso de tiempo, a una hora análoga y que dejó, para el amanecer un sello idéntico que en los otros dos lugares. Huellas de más de un metro o más de profundidad, de orígenes inexplicables. Lo curioso es que entre las tres zonas afectadas, por decirlo de alguna manera, por los supuestos "aterrizajes", se puede formar un triángulo isóseles casi perfecto, en cuyo centro se encuentran los tristemente célebres cerros La Candelaria y El Antigal, escenarios de tres fatales accidentes aéreos, todos producidos, eventualmente, por inesperados fallos en sus sistemas. Los detalles La escuela albergue de Villa Fanny tiene 100 alumnos. Esa noche 80 estaban presentes y todos aseguran haber sido testigos del fenómeno lumínico. Los vecinos de la escuelita, dicen que al aparecer las luces los animales se escondieron pese a que no se produjo ningún ruido.
La gente se agolpó a tomar fotos de las raras huellas Los habitantes de Chicoana así como muchos turistas, detuvieron sus autos entre el jueves, viernes, sábado , domingo y ayer para tomar fotografías y observar las extrañas marcas que quedaron sobre el trigal situado a un costado del camino de acceso al pueblo. Federico Arnaldo Gutiérrez, un técnico del canal de televisión de la zona "Nortevisión Satelital", fue uno de los pocos que atravesó el alambrado y recorrió las marcas. "Es muy extraño. El piso estaba como si algo extremadamente pesado se hubiese posado. El trigo estaba aplastado pero no cortado. No habían señales de quemaduras ni nada. Sólo estos rastros geométricos. Graciela, una profesora de Biología de la localidad que también se llegó con su cámara para registrar imágenes de las figuras que quedaron grabadas en los sembradíos comentó que "esta área es rica en fenómenos extraños y avistamientos de OVNIs. Recuerden ustedes -añadió- que en los últimos 15 años se precipitaron en esta área tres aviones y en todos los casos, las razones fueron las mismas: sus instrumentales dejaron de funcionar, al igual que lo que le pasó a los que en la madrugada del jueves avistaron las luces de colores y quisieron fotografiarlas, pero no pudieron porque sus aparatos no funcionaron".
Por su parte, las autoridades de la Comisaría de Chicoana no quisieron opinar sobre el tema, aunque un efectivo que pidió reserva de su nombre "porque voy a dar una opinión personal y por ello no puede tomarse como una versión oficial", dijo a El Tribuno que "efectivamente recibimos muchos comentarios sobre la cuestión pero nadie quiere radicar una denuncia por escrito. A mi juicio, todas esas marcas son producto del viento y la lluvia", señaló. Sin embargo y de acuerdo a consultas al servicio meteorológico, no hubo precipitaciones ni vientos durante los días previos y de los sucesos mismos. Y si las hubiese habido ¿por qué las huellas sólo están en tres trigales y no en todos, que son centenas? El director de la escuela 558, José Silva, cuyos alumnos fueron testigos de los fenómenos, dio su opinión. "Hace diez años que estoy aquí y jamás había visto marcas de este tipo. Descarto que hayan sido producto de la naturaleza o que alguien las hubiese hecho. Es raro, muy raro", indicó.
Los niños del albergue también dijeron a El Tribuno que los que tenían celulares y vieron las luces trataron de sacar fotos y no pudieron. "Mi tía -dijo Pedro, de 13 años- vive cerca de la escuela y tiene un aparato con filmadora. Le pasó lo mismo que a los demás: no le funcionó, como si se hubiese quedado sin pilas". "Yo nunca vi algo así.Y si la gente dice que las huellas fueron producto de las luces, hay que ser claros: las luces no tienen peso", concluyó el director del centro educativo.
Jaime Barrera